Como una esperanza de mejorar la calidad de vida, en medio de enfermedades que muchas veces son crónicas y de alto costo, usuarias de la Cannabis medicinal repudiaron las declaraciones formuladas por concejales de la comuna que han cuestionado la efectividad del tratamiento, señalando que ellos no se han puesto en el lugar de las familias.
Denisse Valencia, a los 49 años, es una de las personas que ha llegado a tratarse con aceite de Cannabis medicinal. Debe luchar todos los días con una artritis reumatoidea que la hizo ingresar al Sistema de las Garantías Explícitas en Salud y seguir un tratamiento médico que es de por vida. “Llega un momento en que te das vuelta en una farmacia porque es una enfermedad que no tiene cura, entonces llegas al Tramadol que es un derivado de la morfina. En mi caso, yo lo tomaba y no sabía donde estaba mi cabeza, no me daba cuenta de que me dormía”, declaró a este medio.
En su caso ha debido cargar con esta enfermedad durante más de 10 años, donde ha debido tomar decenas de medicamentos diariamente, a pesar de los efectos secundarios. “Pero, los analgésicos ya no funcionan y son una bomba que se le pone al organismo, a mí gracias a Dios el hígado y los pulmones me han resistido, pero no sé hasta cuándo será, porque si bien alivian el dolor, pero te deterioran. Hay días en que una cae en cama, porque es tanto el dolor que es mejor que no te hablen”, relata.
Fue así como comenzó a informarse de los estudios que hay en relación a la Cannabis medicinal. “Tenía que levantarme dos horas antes para poder caminar normal. Mucha gente no conoce la realidad de las personas que deben luchar contra enfermedades crónicas”, planteó.
Es la razón que para ellos es importante el trabajo desplegado desde la Fundación Daya, porque representa una posibilidad de mejorar su calidad de vida. “Sabemos que muchas de nuestras enfermedades no tienen cura, pero te da la posibilidad de que el resto de vida que te va quedando sea digno, sin dolores, que uno no se los da a nadie. Necesitamos que dejen de hacer oídos sordos”, destacó.
Por su parte Jessica Segovia asegura que sin el trabajo de la Fundación Daya, no habría podido iniciar el tratamiento a su hija Antonia, de 3 años. “Para nosotros este convenio, en que iba a participar el municipio de Punta Arenas, es un tremendo avance para todas las personas que encuentran en el Cannabis el único alivio para sus dolencias”, complementó la usuaria.
En su opinión, es contradictorio que quienes deben votarlo digan que no hay estudios o que se ha cambiado el proyecto. “Yo estuve en la charla que ofreció Ana María Gazmuri y el proyecto siempre fue el mismo, no ha cambiado en nada, para mí es chocante que traten de desvirtuar el trabajo que se ha hecho, porque era la esperanza para las familias de acceder a un tratamiento eficaz”.
Jessica se acercó a la Fundación Daya por su hija Antonia Velásquez, quien padece epilepsia refractaria y no responde a un tratamiento tradicional. “La Antonia tiene otras patologías, su diagnóstico de base es un trastorno neurológico llamado lisencefalia, pero cuando comenzamos con el tratamiento estaba más abierta a los estímulos y se dieron otras mejoras, aparte de bajar los espasmos (de la epilepsia). Mi hija podía llegar a tener 50 espasmos diarios, con la Cannabis los disminuyó a la mitad en una primera instancia y luego llegamos a cero”, recordó.

“Para mí es chocante que traten de desvirtuar el trabajo que se viene haciendo con la Cannabis medicinal”

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