Diario4v.  La Asociación Civil para el Estudio de la Cultura Cannàbica de Necochea y Quequèn envió al Honorable Concejo Deliberante un proyecto para que se declare de interés municipal la jornada sobre cannabis medicinal que prepara para el próximo 6 de agosto en la ciudad.

Con los trámites avanzados y la promoción en marcha (recientemente los cannabicultores celebraron una fiesta para recaudar fondos), el grupo ahora ultima los preparativos para la jornada, que se realizará en el teatro Municipal Luis Sandrini el sábado 6-08 a las 18 horas.

La jornada, titulada “Cannabis Medicinal: Actualidad y Ley” tendrá oradores de lujo: el profesor de la universidad de La PLata y especialista en medicina interna, Dr. Marcelo Morante; el director de la revista THC, Sebastián Basalo; y el Dr Mario Juliano, juez del Tribunal Criminal de Necochea y director de la Asociación de Pensamiento Penal.

Además, estarán presentes Diego Luter, de CAMEDA y Matías Faray, canabicultor referente por haber estado detenido por cultivar marihuana.

“Hicimos los trámites correspondientes y desde la mesa de entrada de la Municipalidad nos informaron que el tema será tratado por el HCD”, dijo a Cuatro Vientos Luz Juliano, miembro de la comisión directiva de la ONG. En principio, la declaración de interés municipal no representa beneficios en especial sobre la organización aunque sí refleja un cierto interés de las autoridades en el tema. Un primer envío de información sobre la charla tuvo como respuesta un pedido de más datos, lo que da cuenta de ese interés.

Cannabis medicinal

Uno de los puntos más fuertes en contra de la legalización de la cannabis es que esta puede dañar el desarrollo cerebral de los adolescentes; legislaciones como las que se promueven en Canadá o EEUU buscan que el consumo medicinal y/o recreativo de la planta esté disponible a partir de los 21 años (al igual que el alcohol o el tabaco).

Investigadores del King’s College London han observado sutiles diferencias en la materia blanca en ambos hemisferios del cerebro entre fumadores de “skunk”, una cepa muy popular comercialmente de cannabis. Según el estudio, estas diferencias fisiológicas entre usuarios y no usuarios de skunk lleva a pensar que existe entre los fumadores una transferencia “menos eficiente” de información al cerebro.
Y sí, probablemente mucha gente fume cannabis precisamente para obtener ese efecto relajante y analgésico, ¿pero por qué otros la buscan tratando de obtener un efecto energetizante e incluso festivo?
Esto se explica por la potencia del THC y los cannabinoides de cada planta. En algunas taxonomías tradicionales, existen tres tipos de cannabis  (sativa, indica y ruderalis) que supuestamente tienen diferentes concentraciones de las sustancias activas, y que están indicadas para producir diferentes efectos.
Sin embargo, en un mercado negro o por decir lo menos, poco regulado científicamente, no es posible que el consumidor tenga acceso a la concentración de THC y cannabinoides que está buscando o que le resulta más beneficiosa. Y es que parece haber data de que históricamente la concentración de THC ha aumentado; en los 70 y 80 del siglo XX, la concentración era de 2-4%, mientras que en la skunk de nuestros días la encontramos a razón de 10-14%.
Según el tipo de cuerpo, la situación emocional, psicológica e incluso el entorno, una más alta concentración no es peligrosa, pero a la larga parecen haber indicadores de que las altas concentraciones de THC son la diferencia entre un viaje relajante y divertido y un ataque de pánico.
Además, cada tanto aparecen en el mercado “super skunks”, “cannabis legal”, y otros productos del mercado negro que pueden ser muy peligrosos para los usuarios, porque se trata de sustancias que no han sido probadas durante mucho tiempo, debido a que los productores de sustancias ilícitas siguen alimentando un mercado que no deja de consumir pese a la prohibición. Al igual que como ocurrió en la llamada “era de la prohibición” del alcohol en EU a principios del siglo XX, donde las personas perdían la vista a causa de consumir bebidas alcohólicas adulteradas, la regulación del mercado es también un paso responsable para proteger la salud de la gente.
El miedo sólo se combate con información, y en la exigencia de la legalización de la cannabis no sólo está implicado un argumento político (terminar de una vez con la guerra contra el narcotráfico, que ha cobrado miles de vidas en todo el mundo, y que cuesta miles de millones de dólares cada año), sino también de salud: regular el acceso a cannabis de calidad con la cantidad adecuada de THC y cannabinoides para satisfacer las necesidades de adultos responsables debe formar parte de los derechos de las personas que la necesitan.
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