Hoy Los Angeles.  Mientras los californianos consideran legalizar el uso recreativo de la marihuana, algunos empresarios ya emiten su voto a favor de la industria del cannabis en el estado.

El grupo Canopy San Diego comenzó ya a aceptar solicitudes para su empresa aceleradora de tecnologías vinculadas con temas de marihuana, la primera en su estilo para el sur de California. El concepto es encontrar y financiar empresas en etapa temprana (start-ups) con ideas que puedan ayudar a los dispensarios y productores del estado. Esto podría incluir temas tan diversos como herramientas de conservación de agua, envases más óptimos, software para nómina de pagos y herramientas de análisis.

Canopy San Diego surgió ahora porque cree que el mercado legal de la marihuana en el estado es ya lo suficientemente grande como para apoyar nuevos negocios. Con ventas que se proyectan en los $2.7 mil millones este año, California es el mayor mercado de marihuana medicinal en la nación. Y, si los residentes votan en favor de su uso recreativo, en noviembre próximo, se espera que la industria del cannabis en el estado crezca de forma exponencial.

“California tiene aproximadamente el tamaño del resto de los otros mercados combinados”, precisó John Kagia, vicepresidente ejecutivo de análisis de datos en New Frontier, que investiga la industria. Los próximos mercados legales son Colorado, Washington, Oregón y Arizona, cada uno con entre $215 millones y $1,000 millones en ventas el año pasado.

La legalización, dijo Kagia, “representa una gran oportunidad para avanzar de manera espectacular en la sofisticación tecnológica de una industria que, a causa de la ilegalidad, no ha podido capitalizar el mismo tipo de innovación que han tenido otros sectores”.

Hay una advertencia importante para el acelerador. Canopy San Diego está dejando de lado los riesgos asociados a la financiación de cualquiera que se relacione directamente con las plantas, lo cual significa que no aceptará start-ups que cultiven o vendan marihuana. Esto significa que las aplicaciones enfocadas en el consumo y la demanda no podrán inscribirse. “El problema con la entrega es que muy fácilmente podría ser legislada en un mercado de nicho, o en ningún mercado en absoluto”, afirmó Eric Gomez, fundador y director ejecutivo de Canopy San Diego. “Nosotros tenemos cero control sobre eso. Por lo cual el riesgo sería demasiado alto si quisiéramos agregar eso a nuestra cartera”.

La empresa aceleradora se inspiró en una iniciativa similar existente en Colorado, donde la venta de marihuana recreativa se legalizó en 2014. Canopy San Diego espera aceptar a diez compañías jóvenes en su programa inaugural este septiembre próximo, y repetir el ciclo tres veces durante los próximos dos años. Los ejecutivos del programa están en proceso de recaudar $3.4 millones, parte de inversores ángeles locales, para financiar una cartera total de 40 compañías.

“El programa está diseñado con el objetivo de captar empresarios con grandes ideas y convertir esas ideas en modelos de negocio estructuradas y pulidas, que puedan presentarse a inversores y otros socios estratégicos”, señaló Gomez.

Cada cohorte de 16 semanas está diseñado como un curso acelerado para los aspirantes a empresarios del cannabis que recién dan sus primeros pasos. Los participantes reciben entre $20,000 y $30,000 en capital semilla, espacio de oficinas y acceso a decenas de mentores de la industria. A cambio, Canopy toma una participación de entre el 6% y el 9.5% del negocio. Al final del entrenamiento, las tres mejores empresas, según juzguen los líderes del programa, reciben un adicional de $50,000 en financiación.

“Realmente buscamos un buen equipo”, afirmó Jack Scatizzi, director de la aceleradora. “Invertimos en socios, en socios listos que sientan pasión por el área del cannabis”.

La musa de Canopy San Diego, Canopy Boulder, comenzó hace unos dos años y graduó a 19 empresas en su primer año de experiencia, entre ellas la compañía de comercio electrónico Tradiv, de Solana Beach. La sede de San Diego mantendrá estrechos vínculos con el programa Boulder, para que los graduados tengan acceso al socio de Boulder, Arcview Group, una red de inversionistas de más de 500 personas enfocadas en la industria de la marihuana.

El cofundador de Tradiv, Geoff Doran, señaló que su compañía cambió una participación del 9,5% de sus acciones por la oportunidad de participar en el programa de Boulder. “Y no hubo un sólo día en que crea que la decisión fue equivocada”, afirma. Doran y su socio cofundador de Tradiv, Aeron Sullivan, tuvieron una inversión inicial de $20,000 para iniciar una plataforma online donde los productores listan sus productos y los dispensarios los compran. Con menos de un año de vida en Colorado, Tradiv cuenta con aproximadamente un 35% de las empresas de cannabis licenciadas en el estado como usuarios registrados. Esta semana, la empresa joven se prepara para comenzar actividades en su estado natal de California. Ha recaudado $4 millones en financiación y aumentado su fuerza de trabajo de dos a 30 personas.

Los interesados en sumarse al programa de Canopy San Diego no deben esperar el mismo rápido ascenso de Tradiv. En realidad, tres o cuatro empresas de cada tramo no llegan a ver la luz del día, pero eso no se debe a una falla de la industria, o a que ésta sea considerada socialmente inaceptable, señaló Gomez. “En cuanto al estigma, esta cuestión está cambiando muy rápidamente”, aseguró. “A mí no me preocupa en absoluto”.

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