El uso medicinal del cannabis y sus derivados es un tema que se debate a nivel mundial.  La Nación Digitalconversó con cuatro personas dentro del grupo considerado de interés para el uso controlado o bajo prescripción médica. Por Silvia Velázquez.

A inicios del mes de junio, la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social autorizó la importación de Extracto de Cannabis para tratar un caso de trastorno de espectro autista y el síndrome de Lennox-Gastaut, un tipo de epilepsia infantil que no responde a los tratamientos tradicionales.

La finalidad es el uso en un paciente con epilepsia refractaria. Esta autorización se dio de manera excepcional, por pedido médico y bajo la responsabilidad de los padres.

Dicha autorización se enmarca dentro de las reglamentaciones como la Ley 1119/97 Art 6° y la Resolución MERCOSUR/GMC/RES N° 66/00 “Control de entrada y salida de estupefacientes y sustancias sicotrópicas para uso en casos especiales/Uso compasivo de medicamentos en pacientes”

La figura utilizada para esta importación excepcional fue la del “uso compasivo”, una consideración especial utilizada luego de que el tratamiento médico con los fármacos existentes en el mercado local no surte efecto y se recurre a un método empleado en otros países, haciendo énfasis en que el médico es el único responsable de este procedimiento, con la venia de los padres.

Este producto aún no fue solicitado por ninguna empresa para registro sanitario. Por lo tanto aún no se cuenta con datos fiables para su autorización y comercialización en el país.

“Es un medicamento que no tiene representación, por eso no se han hecho estudios y no se ha habilitado para le venta controlada como corresponde. Este aceite se usa para tratar convulsiones que no pueden ser controladas por la terapéutica normal. Se puede hacer la inscripción del compuesto después de reunir los requisitos. Para adquirirlo, solo puede ser de manera especial y de acuerdo al tratamiento paciente por paciente”, explicó sobre el tema el ministro de Salud, Antonio Barrios.

Alivio en gotas

La historia de una niña de 5 años, que reside en la ciudad de San Lorenzo, es hoy un verdadero ejemplo de los aparentes beneficios del aceite del cannabis, utilizado para tratar su afección, que aunque esté diagnosticada dentro de un tipo de epilepsia refractaria, aún no está definida. Su padre nos relata la historia.

“Ella nació de forma normal, el embarazo de su madre también fue normal. A los seis meses de vida empieza con sus crisis, que fueron muy duras para nosotros. No tiene un diagnóstico ahora, le ponen el título de epilepsia refractaria. Llegó a tomar hasta seis anticonvulsivantes por día y aún así no cesaban las convulsiones, durante todos estos años. Nosotros hace uno o dos años, cada mes o inclusive cada semana nos internábamos”, la niña a sus 5 años de edad, tiene en su haber más de 60 internaciones, tiene 10 terapias intensivas y presenta dificultades en el desarrollo cognitivo.

Manifiesta decididamente que no hay dinero que compre la salud, mucho menos tratándose de los hijos. “En Paraguay actualmente somos un grupo de 30 a 40 padres con problemas similares en la salud de sus hijos, de varios puntos del país, de Ciudad del Este, de Villarrica y más”.

La niña consume vía oral, dos gotas de aceite al día, desde abril de este año.

“Su neurólogo quería que esperemos, pero seguimos el lema de Mamá Cultiva, una asociación chilena de padres con hijos que consumen el aceite de cannabis que dicen que ‘el dolor no puede esperar’. El médico quería que esperemos a que él investigue, pero nosotros basándonos en los videos y la evidencia de niños que mejoraron con el uso del aceite y sin efecto adversos, se lo dimos. Hoy día, él acepta, pero es bajo nuestra exclusiva responsabilidad”.

El tratamiento neurológico de la menor, exige que consuma dos tipos de medicamentos, su padre explica que uno de ellos le destruye el pelo y las uñas y el otro le causa anorexia. “Ella prácticamente no tenía apetito, solo vivía con leche y obligarle era muy difícil por la edad misma, era muy difícil que ella consuma cosas sólidas, ella un tiempo estaba muy delgada”.

El aceite de cannabis es proveído por un amigo que conocieron a través del grupo de padres que formaron en internet. “El aceite no lo preparamos, tampoco compramos, un amigo que está en el grupo consumía el aceite porque tenía problemas de hernia de disco. El solamente consumía una gota por día, hace poco estuvimos hablando y me contó que ahora consume una gota día de por medio. A través de esto nosotros conocimos a muchas personas en situaciones similares a la nuestra”.

“Nos movemos en base a la clandestinidad”

De la parte legal, los padres aseguran que para temores no hay tiempo, “sabemos que en la parte legal, la marihuana en nuestro país no tiene nada (de legal), nosotros en base a la clandestinidad nos manejamos en ese caso, con mucha prudencia por sobre todo. Sabemos la legislación por eso no nos manejamos con la planta, sino exclusivamente con el aceite. No manejamos otro tipo de formas de la planta”.

En dicho contexto, el asesor legal, especialista en adicciones, Abog. José Ocampos, manifestó que “la Ley 1340 no prohíbe el uso de sustancias permitidas, el aceite de cannabis no se encuentra entre dichas sustancias permitidas, por lo tanto el uso y la tenencia están prohibidas, se estaría cometiendo un hecho punible al estar consumiendo o elaborando aceite de cannabis”.

Avances luego del consumo

“No dejamos los medicamentos, porque los anticonvulsivantes no pueden ser eliminados a una persona de una, se sacan de forma gradual, porque como son drogas, tienen un periodo de desintoxicación, igual que un adicto”, explica el padre de la niña tratada con aceite de cannabis.

A la par de los medicamentos prescriptos por su médico, consume el aceite, “ahora empezamos a disminuir la dosis de a poquito con el neurólogo. Todavía no se hizo ningún control desde que empezó a usar el aceite, pero nosotros de acuerdo a lo que vivimos y observamos -principlamente en el apetito- como te dije uno de ellos le ocasionaba casi una anorexia y ella ahora pide la comida, almuerza, pide cena, físicamente se le nota mucho más rellenita. En cuanto al vocabulario, con el que también tenía inconvenientes, empezó a mejorar. Ella solamente decía papá, mamá, no decía frases completas normales para su edad, ahora dice ‘papá yo te amo’, dice frases más complejas, hila más palabras”.

Aspecto científico y legal

La despenalización en el uso de la marihuana propiamente dicha, está muy lejos del uso controlado para fines medicinales.

Al respecto, el Dr. Manuel Fresco, director del Centro de Control de Adicciones del Ministerio de Salud Pública, expresó a La Nación Digital que “todos los medicamentos, sin excepción tienen efectos terapéuticos y en ocasiones tienen efectos colaterales y secundarios. Así también, todos los medicamentos tienen riesgos de generar dependencia en algún momento”.

El profesional afirma que existen muchos mitos referentes al aceite de cannabis, “que cura casi cualquier enfermedad y no es así. El cannabis tiene varios componentes químicos. El que se usa como droga, es el tetrahidrocannabinol, más conocido como THC; después tiene otro componente que es el cannabidiol que produce los efectos analgésicos, antiinflamatorios y que sí está autorizado. Para producir estos medicamentos controlados, los especialistas separan dichos compuestos. Entonces no es como la gente piensa que se fuma un ‘petardo’ como terapia, o se fuma un porro para que le pase el dolor de cabeza”, explicó.

Reafirmó que “no es lo mismo tomar un medicamento a base de cannabis que fumarse un ‘petardo’. Es un disparate que se prohíba si en otros países como Brasil o Estados Unidos ya se utiliza. Ya hay una industria que produce medicinas con base de cannabis y por qué no van a venir acá”, aseveró.

En cuanto a la ciencia y la medicina, existen varios docentes médicos que señalan los beneficios comprobados en pacientes, aunque lamentan que aquí en el país siga el tema como tabú.

Es el caso del Prof. Dr. Miguel Zacarías, docente de la carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA, que “hace años ya se conoce del uso del cannabis para paliar el dolor, las náuseas, los vómitos, la cefalea, enfermedades neurológicas. En nuestro país y en otros países el mundo, sin embargo ha sido declarada como un estupefaciente dañino para la salud. Sin embargo, hoy en día contamos con la controversia sobre si la marihuana tiene mayor valor en la práctica medicinal o si hace más daño a la humanidad en relación a la drogadicción. Ahí se plantea un problema controversial en el que cada uno tiene una opinión particular en el sentido de si es mejor la legalización de este estupefaciente o no”.

“Es probable que una despenalización o legalización pudiera evitar una serie de conflictos, ya que sigue como negocio irregular. Se puede controlar el consumo por ciertas normas y legalizarlo para darle uso con fines médicos y al mismo tiempo recordar que la drogadicción que genera la marihuana es del 5 al 10% de los consumidores, un porcentaje muy en relación a la adicción que provoca el alcohol por ejemplo”, agregó.

Problema de salud pública, no criminal

El consumo en sí de sustancias estupefacientes no está penado, pero sí la tenencia. Esto quiere decir que la Ley 1340 no califica el consumo como delito, “uno puede consumir y salir en la calle, lo que se castiga es la tenencia, la ley 1340 en su artículo 27, habla claramente de esa situación”, explica el asesor legal del Centro Nacional de Control de Adicciones, José Ocampos.

Explica además la necesidad de la sociedad y sobre todo del estado, de ver a los consumidores como enfermos y no como delincuentes.

“Son enfermos que posteriormente son convertidos en delincuentes. Esa es la teoría que nosotros tenemos acá en el Centro de Adicciones. Por eso es que nuestra preocupación en que se debe modificar la Ley 1340 y darle un enfoque a los consumidores como enfermos y cuando se detecta que hay ciudadanos en estado de consumo sin tratamiento, buscar la forma, a través de la modificación de la legislación, que estos sean sometidos a un tratamiento, un tratamiento controlado”, agregó.

El abogado habla sobre el consumo de bedidas alcohólicas. “La gente puede consumir en su casa la cantidad de alcohol que quiera, pero tiene restricciones, como no manejar un vehículo. Tiene que ser algo similar con el consumo de marihuana. Lo que no podemos hacer es criminalizar a los consumidores, porque los consumidores de drogas son enfermos. Si miramos a los consumidores como delincuentes, nosotros mismos y el Estado está convirtiendo a esos enfermos en delicuentes y el resultado es la superpoblación de las penitenciarias, toda esta problemática que últimamente se viene discutiendo”, ejemplificó Ocampos.

¿Modificar la Ley 1340?

En referencia al consumo controlado, el profesional en derecho explica “habría que hacer una revisión profunda porque es una Ley (la 1340) que está totalmente desfasada. Es una ley del año 1988 y habría que modificar varias partes. En el artículo 27, se autoriza a que una persona pueda tener en su poder hasta 10 gramos de marihuana y dos gramos de cocaína, pero antes de establecer eso, se refiere también a los fármaco-dependientes y dice que con indicación médica podrá tener bajo su poder esas cantidades”.

En la experiencia no es así, asegura: “no hay ningún médico que le pueda recetar a su paciente ‘fumale dos porros de marihuana al día’ o ‘una línea de cocaína antes de dormir’, nunca vas a encontrar eso, nunca vas a encontrar un consumidor que tenga en su poder una receta, que consuma con prescripcion médica”.

Esta ley -que en cierta parte autoriza la tenencia y el consumo en casos debidamente justificados- permite al consumidor que antes debe pasar antes por un largo proceso judicial. “Y la ley habla de autorización, pero supongamos que previamente tengo que haber sido declarado toxicómano, judicialmente declarado, primero eso. Después un médico me tiene que decir, ‘ya podés fumar un porro al día, según mi receta médica’, bueno entonces desde ahí yo tengo derechos que en caso de ser detenido por la policía, me justifique diciendo que soy un fármaco dependiente y presentar mi permiso y mi receta”, remarcó Ocampos.

Sin embargo, poco se conoce de consumidores recreativos o medicinales que se manejen con este procedimiento.

El consumo de la marihuana medicinal o recreativa hoy día avanza de manera casi incontrolable, según datos del Centro Nacional de Control de Adicciones, anteriormente la demanda y el consumo de esta planta era mucho menor.

A esto se suma la norma jurídica establecida en referencia al consumo y la tenencia que ya no resulta efectiva, según los expertos, puesto que al momento de su redacción, 28 años atrás, no se tuvieron en cuenta varias realidades y sobre todo el proceso de autorización al que debe someterse una persona en la necesidad de consumir dicha planta: una declaración de toxicomanía realizada en un juicio en lo civil, que implica lapsos extendidos, (cuatro a seis meses) e inversiones costosas.

Abrir un debate serio y completo sobre la legalidad del uso de ciertos componentes de la marihuana, podría dar un nuevo horizonte a problemas sociales y de salud, además de brindar nuevas oportunidades a personas con afecciones de salud que la medicina actualmente convencional, no resuelve.

 

 

 

 

 

 

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