Mientras en México se espera el inicio del próximo periodo ordinario de sesiones del Senado (que arrancará en septiembre de 2016), para retomar el debate acerca de la regulación de la marihuana –de uso medicinal y recreativo–, países como Estados Unidos, Uruguay, Chile y España ya forman parte de la creciente industria del cannabis en el mundo.

A nivel internacional la mayoría de los países tiene prohibido el uso de la marihuana, pero algunas naciones han entendido que la comercialización de la planta ya no es exclusiva de traficantes de droga. En Estados Unidos las ventas de la industria legal fueron de 5,700 millones de dólares en 2015, lo que generó más de 100,000 empleos directos, según datos del estudio “The State of Legal Marijuana Markets” de New Frontier y Arcview.

En México el escenario es distinto. El fondo de inversión estadounidense, Privateer Holdings, estimó que el mercado del cannabis en tierras aztecas, tomando en cuenta el uso medicinal y recreativo, está valuado en 1,700 millones de dólares, oportunidad que hasta ahora sólo aprovechan las organizaciones delictivas que operan en el país: la venta ilegal de la planta les está dejando ganancias de entre 1,000 y 2,000 millones de dólares anuales, según un estudio de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Para la distribución de la marihuana, los cárteles de la drogan emplean entre 61 y 600 personas, quienes obtienen ingresos mensuales de 1,650 dólares, monto que equivale a 1.3 veces más el salario promedio de un trabajador formal.

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Negocios potenciales

Luis Niño de Rivera, emprendedor mexicano del cannabis y gerente de una de las empresas más grandes de marihuana en Denver, Colorado, es testigo de los altos montos que se manejan en esta industria: “en las ocho tiendas que superviso buscamos ingresos de entre 8,000 y 15,000 dólares diarios. Hay un establecimiento que nos deja hasta 25,000 dólares, aunque otros a veces no llegan ni a los 4,000 al día”, refiere.

El joven oriundo de la Ciudad de México, quien lleva dos años en Estados Unidos, menciona que a pesar de que el mercado de ese país ya está saturado de Grow Shop (tiendas especializadas en el asesoramiento y venta de productos relacionados con el cannabis), es normal que empresarios e inversionistas de otras industrias cambien de giro, tal y como lo hicieron sus propios jefes en algún momento: “ellos eran gente dedicada a las telecomunicaciones en Chicago, pero después de estudiar el mercado de la marihuana decidieron vender todo e invertir (…) Ahora les está yendo muy bien, mucho mejor que antes”.

En nuestro país parece que el crecimiento deberá aguardar: “sabemos que es un proceso largo y aunque se legalice la marihuana habrá que esperar reglamentaciones y normas, por lo que no vemos mercado en menos de un año”, menciona Luis Barroso Urbina, CEO de El Mundo Verde, tienda comercializa productos de hidroponía en el país.

El empresario asegura que de autorizarse el uso recreativo de la planta, las ventas de su establecimiento se duplicarían. “Es un gran nicho de oportunidad”, menciona. Y es que, a comparación de Chile, donde existen más de 450 marcas de Grow Shop, en México sólo hay nueve. “El tema de la legalización es una oportunidad de cultivo para nosotros (…) Queremos defender la producción del cáñamo, principalmente, y promover su uso alimenticio, medicinal y recreativo”, expone Barroso Urbina.

En Estados Unidos, donde se estima que en los próximos cinco años la industria crezca 700%, las oportunidades de negocio se han diversificado. Emprendedores y empresarios están apostando por un mercado al que se le augura un futuro lucrativo. Entre los proyectos que se han generado sobresale Weedist, autodenominada “la comunidad de los connoisseurs del cannabis” y ArcView, un organismo que pone en marcha encuentros entre emprendedores dedicados a este mercado.

Las aplicaciones móviles han hecho su aparición. Herramientas como WeedMaps, para encontrar distribuidores de marihuana; MassRoots, que ha formado una comunidad orientada al uso medicinal; y MJ Freeway, que asegura “llevar al éxito cualquier negocio de cannabis”, son las más populares del país norteamericano. En México, el equipo tecnológico de El Mundo Verde desarrolló una solución móvil que permite controlar los cultivos sin necesidad de estar presentes, ya que cuenta con un sistema que los nutre automáticamente.

Los negocios tradicionales también entraron al juego, tales como Intelligent Light Source, tienda que fabrica lámparas hidropónicas; Vapexhale, que busca revolucionar el segmento de los vaporizadores, y The Herbal Chef, empresa en la que Christopher Sayeg ofrece alimentos condimentados con cannabis.

La industria de la construcción

Escuchar la palabra cannabis nos remite al consumo recreativo de la marihuana, empero, olvidamos que es el nombre botánico de la planta del cáñamo, la cual, dependiendo de su porcentaje de THC (cannabinoide o químico que contiene) es el uso que se le destina. Cuando los niveles son altos (podría llegar a 33%) se utiliza en el tema medicinal y psicoactivo. Pero si su porcentaje oscila entre 1y 2%, el cáñamo es destinado al sector industrial.

Las aplicaciones más comunes del cáñamo son las fibras textiles, las semillas y aceites, el combustible ecológico, la celulosa de papel, productos cosméticos, materiales para la industria automotriz y el sector de la construcción.

España aparece como uno de los países con mayor experiencia, en este rubro, Monika Brümmer, arquitecta alemana y fundadora de Cannabric, empresa instalada en el país ibérico y dedicada a la construcción y restauración con cáñamo, manifiesta que las ventajas de este material son –en su mayoría– ambientales, ya que reduce hasta 40% las emisiones de CO2 en comparación con la edificación de un inmueble de materiales tradicionales (cemento, ladrillo, madera). Asimismo, “podemos añadir los beneficios a la salud por ser un material libre de pesticidas y resistente a las plagas”.

La experta explica que en ese país las viviendas de cáñamo pueden salir hasta 1.5 veces más caras que las tradicionales, debido a los altos costos de materiales sustentables. En el norte de África (continente al que ya ha incursionado) la casa saldría 10% más barata porque el precio de materiales como el hormigón es muy elevado.

En México, Heaven Grown, empresa dirigida por Stephen Clarke, es pionera en la introducción de cáñamo industrial en la construcción. En su página de internet expone que gracias a diversos materiales del cáñamo como hempcrete (concreto), Hembrick (ladrillo), Lana de Hemp (aislante) y barniz (aceite), han construido dos prototipos en la Ciudad de México y un ejidal cerca de Tulum; además están por terminar una vivienda en Texas e iniciarán un centro educativo en Tepoztlán de la mano del Instituto Mexicano del Cannabis.

El proyecto dirigido por José Rivera Pallán, quien es una de las personas más activas en el debate de la legalización del cannabis en México, se encarga de eliminar paradigmas y difundir el verdadero potencial de la planta, ya que “hay mucha desinformación en el país y parece que se intenta regular desde el miedo”, comenta.

“A la mexicana”, el escenario ideal

“En México siempre tratamos de ser como Estados Unidos”, señala Niño de Rivera, quien agrega que en el tema de la marihuana, nuestro país tiene que ser diferente. Julio Zenil, editor de la revista Cáñamo, lo respalda y sostiene que el modelo norteamericano es excesivo, mientras que el uruguayo es muy difícil de aplicarlo. “Creemos que tenemos que hacerlo a la mexicana, es decir, produciendo localmente y exportando el producto al resto del mundo”, agrega.

“Prohibir la inversión extranjera, impulsar el mercado mexicano y evitar que internacionales con mucho dinero metan mano, va a permitir que México sea el capitán de la industria”, expone Luis Niño de Rivera.

José Rivera expone que nuestro país es ideal para la producción, por lo que se debe apostar por el empoderamiento de los agricultores a través de capacitación y buenas prácticas de cultivo sobre el uso final que tendrá el cannabis.

Julio Zenil, quien junto a Leopoldo Rivera, organiza la Expo Weed 2016, evento que reunirá a la industria del cannabis para dar a conocer su uso, refiere que la apertura de este sector en nuestro país llevará a un boom económico: “definitivamente es la puerta a una nueva economía”. Además, adelantó que el evento estará dedicado a las personas que están viendo una oportunidad de negocio en la marihuana, ya que conocerán –de primera mano– la industria que se está gestando alrededor del mundo.

“Estamos tratando de informar, lo que hace falta son datos veraces con respecto a la planta, siempre se tiende a satanizarla y a decir un montón de mentiras acerca de la misma. Es un mito que debemos romper”, finalizó.

zyanya.lopez@eleconomista.mx

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