Desde diciembre de 2013 con la legalización del cannabis con fines recreativos, los uruguayos pueden producir en sus casas hasta un máximo de 480 gramos de marihuana al año. Además, ya se han creado 17 clubes de membresía que cuentan con planes de producción y distribución.

En Ecuador, la titular del Legislativo, Gabriela Rivadeneira, presentó en marzo pasado ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley para regular el uso de la marihuana con fines medicinales y terapéuticos. Esta norma regula además la siembra y la cosecha para la producción con fines investigativos y médicos.

Pero hay cuestionamientos a este proyecto de Ley Orgánica. Francisco Andino, presidente del Foro Permanente de la Salud y exministro del ramo, considera que este tipo de normas puede dar pie a un problema mayor de adicciones en caso de que no esté acompañada de un eficaz proceso de control: “Algunas medicaciones como la zopiclona (un sedante) aquí se la vende a $ 0,25 la tableta y prácticamente hay drogadicción por zopiclona. Se ha generado una gran cantidad de alternativas para los adictos a fármacos industrializados y no se han revisado que esos medicamentos deberían de ir con la receta de psicotrópicos”, recalca.

A ello se suma, según Andino, que Ecuador no cuenta con una atención integral de las adicciones: “No es lo mismo legalizar el uso de cannabis en Uruguay que en un país como Ecuador. Cada norma debe analizar el contexto social en que se va a aplicar”, agrega.

El impacto del consumo afecta, por ejemplo, a los portadores de VIH: “El 25% de las muertes por sida corresponde a personas adictas que por lo general dejan de tomar su medicamento y no acuden a las consultas”, asegura Andino.

Anuncios